Algo
importante que aprendimos en esta aventura es que para bajar,
primero tienes que subir! Conduciendo de Manzanillo hacia
Armería por la carretera vieja encontraras muchos paisajes muy
bonitos, como el de un árbol de 200 años de edad, podado para que el
tráfico pase bajo su sobra. Pasas las explanadas de sal y miraras los
hornos ladrilleros. Asegúrate de parar a explorar. El proceso se
remonta a mas de 450 años.
Yendo
dirección norte
a la ciudad de
Colima, en Turla toma el camino que lleva al histórico pueblo indio Náhuatl
de Ixtlahuacán. A una altura de 500 pies nivel del mar, Ixtlahuacán
es un poco más frío, y uno de los pueblos más primitivos del estado
de Colima, albergando solo algunos cientos de habitantes. La mayoría
de las casas son construidas de palos parados y techos de palmas. Uno
de los sustentos principales de los indígenas en Ixtlahuacán es el
sistema precolombino de hacer hamacas,
muy a menudo se les mira vendiendo su producto en las playas y
calles de Manzanillo.
(Tomemos
en cuenta que Susan escribió esta historia hace ya algunos años)
Las
grutas de San Gabriel están localizadas al sur del pueblo,
en un camino con muchas curvas que sube a la montaña, Que cada vez se
hace mas angosto. Debido a que encuentras rótulos en cada vuelta es
muy fácil de localizar.
Nos
encontramos con algunas bestias por el camino, pero sin ningún
problema; de todas maneras no podíamos conducir muy rápido. Al subir
mas alto en las montañas, la carretera se convierte en empedrado,
disfrutamos mucho admirando las comunidades de sembradíos rurales. Un
burro nos salió al camino y nos saludo con un
"hee-aw-hee-aw-hawww” (hola en el idioma del
burro!")
Sobre
mirando el
fertil valle,
hace ya algún tiempo habitado por los
Náhuatls, nos da la sensación que
después de algunas temporadas de lluvia, Madre naturaleza fácilmente
puede reclamar su terreno, borrando lo ultimo que queda de la
civilización.
Eventualmente
el empedrado se termino
y empezamos a manejar sobre un camino parejo con grava, y seguíamos
subiendo mas alto. El camino se convirtió un poco más duro de
conducir, pero no tan terrible. Mas o menos a 1,000 pies de altura,
observamos los fértiles valles abajo en lo parejo, no pudimos
evitarlo pero quedamos encantados por las leyendas de reyes y
conquistadores españoles vagando
por estas tierras hace ya mas de 450 años.
Finalmente
(han
pasado como 2 ½ desde que salimos de Manzanillo),
llegamos al pueblito de San Gabriel.
En el ultimo rotulo de las
grutas, volteamos a la derecha solo para encontrarnos sin salida y
bajo un árbol grande. Allí estaba una casucha (de
rancho)
pero estaba des habitada. Grite hola," algunas veces pero me
encontré con un silencio. Hmmm.
No
nos íbamos a dar por vencidos después de manejar hasta aquí, nos
regresamos al pueblito de San Gabriel," que consistía en unas
cuantas casas, unas cuantas camionetas y muchos animales domésticos
caminando libres por doquier. Le pregunte a la primera persona que
encontré. (¿Dónde están las grutas de San Gabriel?)
Aquí
es donde ayuda hablar un poco español,
porque contestó, "mi Madre tiene la llave; los llevare a su
casa." Y nos explico que él era el que cuidaba la gruta y con
gusto nos llevaría para un recorrido. Su nombre es Ignacio Denis, y
cuando se subía a nuestra camioneta, le ofrecimos una coca de nuestra
hielera, que aceptó agradecido. Solo era unas cuantas cuadras a la
tiendita (de
vender víveres)
de su Mama, la tienda no tenia nombre, pero ofrecía RC colas heladas.
No había cerveza; el camión cervecero todavía no surtía ese Mes.
Después
de presentarnos a su Familia,
nos fuimos a las grutas. (Existen
dos pero solo una está abierta
al público)
Ignacio nos llevo a donde estábamos primero, abrió una puerta, y
conducimos para abajo unas cuantos cientos de metros. Y como era
temporada de lluvias, el camino estaba muy lodoso, entonces
estacionamos nuestro transporte y decidimos trepar entre el monte.
Después unos cuantos pasos (deseaba
traer unos zapatos-tenis en vez de chancletas),
llegamos a
la boca de la cueva.
Ignacio
nos explicó que el estado de Colima construyó las escaleras de metal
que bajan casi 100
(30.48
metros) pies de profundidad. Al fondo estaba la entrada a la
gruta. Antes que pudiéramos empezar el viaje, Ignacio tuvo que
encender el generador de electricidad para alumbrar la cueva. La llave
que tomo de su Mama abrió el candado de la puerta de un
cúbico de 3 x 3- pies
(0.9144 poco menos de un metro)
que cubría el generador.
Mirando
la obscuridad
allá abajo,
pensaba, "¿en realidad quiero hacer esto?" Pero mi perrito
Sunny (soleado)
estaba listo, y también Vernon,
y ahí vamos pa’ bajo.
Sunny y Vernon bajaron primero. La entrada era solamente de 21 pies de
ancho, bajando vuelta y vuelta me sentí un poco mareada, entonces
seguí pero un poco mas despacio, agarrando la cámara y riel de la
escalera y el bolso con los dientes, pensaba en que rollo me
he metido!
Al final de las escaleras mire un hoyo muy pequeño con una
tambaleante escalera que llevaba mas abajo. "Damas primero,"
dijeron mis galantes acompañantes, entonces con mucho cuidado me baje
adentro del fresco espacio de la gruta, de todas maneras me di unos
golpes en la cabeza y me llene el trasero de lodo. Vernon, Sunny
e
Ignacio me siguieron sin incidentes.
Una
vez dentro,
desde el piso al techo el show de estalagmita
y estalactita
era muy hermoso, y nuestras fotografías no hicieron justicia. (No
captaron todo el sentir)
Ignacio nos entretuvo con historias de un rey IX que hizo un templo en
la gruta y guardó su tesoro que consistía de oro y plata. Durante la
conquista española, los seguidores de Cortes supuestamente robaron el
tesoro, y usaron esta cueva para esconder el botín robado.
Muchos
de nosotros,
estamos acostumbrados que cundo visitamos una cueva, nos llevan como a
las vacas en un bote y con un guía, caminos con agarraderas por los
lados y banquetas de pavimento, con una charla sin sentido de cómo
una
formación se mira como cascada, y otra tiene los semblantes de un Ángel.
Aquí, en esta gruta, estábamos nada mas nosotros tres, podíamos
explorar y usar nuestra propia imaginación.
Nuestro
viaje de regreso a la superficie parecía nunca terminar, y yo estaba
un poco débil y me faltaba el resuello. Sunny se encontraba bien,
pero creo que es porque yo la cargue hacia
arriba. De nuevo
en entrada de la cueva, Ignacio nos pidió
que firmáramos el libro del recuerdo, que contenía nombre y lugares
de todo el mundo que habían visitado este sitio. Con las manos llenas
de lodo (que
intente limpiar con mis shorts y camiseta sin conseguirlo),
con garabatos puse mi nombre, uniéndome a cientos de otros que
hicieron lo mismo. También nos pidió una donación, en México
conocida como "cooperación" para ayudar a pagar le gasolina
del generador. Buscamos entre nuestros bolsillos y juntamos como 40
pesos.
En
camino ya para salir de pueblo,
nos detuvimos en la tiendita de su Mama para comprar unas RCs heladas,
y para escuchar algunas leyendas de tesoros enterrados en los cerros
cerca de las grutas de San Gabriel. Ignacio nos dijo de otro camino
para
regresar a la ciudad de Tecomán, nos dijo que era mas corto y rápido
del que usamos para venir. Lo creas o no, si es,
y nos encontramos con mas escenarios fantásticos, incluyendo
vista a la Laguna de Alcuzahue y Laguna La Colorada.
Aunque
para algunos se mire como si esta aventura fuera mucho,
nosotros gozamos mucho mirando partes de Colima que en realidad es
visitada por extranjeros. Para mas detalles, o para arreglar un viaje
con guía personal, escríbeme a: susan@gomanzanillo.com.
Todavía
hay muchas aventuras mas en el estado de Colima, cerca de
Manzanillo. Para información, encontraras mas de 150 paginas
aquí tourist
guidebook, "Manzanillo y el estado de Colima, Factores,
consejos y viajes de día."