Las
Tumbas de Tiro se localizan en la Comunidad de Chamila, a ocho kilómetros de la
Cabecera Municipal de Ixtlahuacán, y a trescientos metros de la comunidad de
Chamila. Los datos prehispánicos de este cementerio se fundamentan con la
información que dejó la Doctora Isabel Truesdell Kelly, la cual realizó
diversos estudios con cerámica que se extrajo de la región en los años mil
novecientos treinta y nueve, a mil novecientos setenta y tres, la cual terminó
de complementar en el año de mil novecientos setenta y cinco. En la loza
encontrada ella la llamó “Arcaica”descubrió que ésta perteneció al
complejo cultural Capacha el cual fue ubicado por diversos historiadores entre
el año dos mil y mil antes de Cristo.
El
territorio de Ixtlahuacán, de acuerdo con los historiadores formó parte del
complejo de la Capacha, el cual se localiza alrededor de la hoy Ciudad de
Colima, el municipio de Cuauhtémoc y otros lugares de Jalisco como es:
Zapotiltic, Ciudad Guzmán, Autlán entre otros.
Este
cementerio corresponde al complejo de “Ortices”, el cual data de trescientos
años después de Cristo, y ha constituido a una de las principales fuentes del
conocimiento arqueológico de Colima. Las osamentas encontradas en el interior
de las tumbas fueron primordiales para esclarecer las características
culturales de sus constructores.
Las
Tumbas de Tiro datan de la época prehispánica, en aquél tiempo surgió un
importante culto funerario especializado donde se construyeron
sepulcros excavados en la tierra, en cuyo interior se depositaron los
restos humanos de aquellos personajes distinguidos de la región, ahí mismo
colocaban alimentos, armas y objetos. Además de perros de barros o algunos que
se sacrificaban, con la idea que los acompañaran en su camino hacia el más allá.
También
se les colocaba ofrendas elaborada en diversos materiales, como fueron la cerámica,
la piedra, la concha, collares de jade y algunas piezas de obsidiana.
Se
les llama Tumbas de Tiro porque se accede a través de un tiro con un diámetro
de alrededor de dos metros y por dos de profundidad.
Para
realizar este reportaje y galería de fotografías, iniciamos nuestro traslado
desde Ixtlahuacán poco después de las cuatro de la tarde, recorrimos los ocho
kilómetros en bicicleta hasta llegar a la comunidad de Chamila y de ahí
adentrarnos a las tumbas.
Años
atrás existía un señalamiento donde se hacia mención de éste lugar, para
quiénes recorren esta carretera que va rumbo a la comunidad de las Conchas y
comunidades circunvecinas se dieran cuenta de la existencia del cementerio, además,
existía una pequeña brecha libre de maleza por la cual se accedía de forma
directa al cementerio prehispánico, e incluso en temporada de lluvia se podían
ver los diferentes sembradío de maíz y sorgo.
Al
llegar al lugar se puede apreciar un capire, además de diversas especies de árboles
que brinda un clima cálido, sin embargo, en esta época de lluvias y por el
total abandono en que se encuentra existe mucha maleza alrededor de cada tumba,
que hacen que se pierda la visibilidad del lugar.
A
pesar del descuido todavía algunas de las tumbas conservan su estructura
original. Accedimos a una de ellas y pudimos observar que existe comunicación
entre esa y otra, se puede pasar de un lado a otro a través de un orificio;
algunos pobladores de la comunidad señalan que varias de las tumbas tenía
comunicación entre sí, pero por el descuido han sufrido derrumbes que las han
tapado.
Al
recorrer el sitio, uno se puede dar cuenta que existen más de ocho tumbas de
tiro algunas con una longitud y profundidad más que otras, y sólo a tres de
ellas se puede tener acceso. Cabe destacar que a un costado de donde se
encuentras las tumbas de tiro, se localiza un arroyo, al igual unos metros hacia
adentro el río salado, según la historia los asentamientos indígenas siempre
procuraban hacerse muy cerca de donde hubiera agua.
De
acuerdo con diferentes versiones las tumbas de tiro se encuentran en la dirección
que las Grutas de San Gabriel,
incluso unos treinta metros hacia adentro
de donde están las tumbas, se encuentra una piedra donde se marcan las
ocho tumbas de tiro y alrededor de seis gruta en San Gabriel, se dice que está
piedra es un mapa descriptivo de estos dos lugares prehispánicos.
Sería
importante que las autoridades municipales en coordinación con el INAH
(Instituto Nacional de Antropología e Historia), restauraran las tumbas y
acondicionaran el lugar para que forme parte de otro atractivo histórico y turístico
del municipio de Ixtlahuacán, dándole la importancia que merece y buscando
conservar nuestras raíces indígenas, que son la base de nuestra cultura
mexicana.
Texto
de: José Luis
Martínez Juárez
Galería
de Fotografías:
Araceli Hernández y José Luis Martínez
Bibliografía
consultada:
Mariscal
Olivares, José Manuel. Monografías de Ixtlahuacán. (1ª ed). Colima, México:
2005.
Editorial Gobierno del Estado de Colima. Pág. 25, 26, 155.
Videoteca
de TV Ixtlahuacán. Reportajes Patyando.