LAS
VIVIENDAS EN IXTLAHUACÁN.
Las habitaciones de los naturales de Ixtlahuacán, fueron de paredes
tejidas de varas y forradas con lodo que se le denominó de “pajarete”, el
techo de Zacate de lomas, con su hornilla de barro en la cocina, su chicol de
garrapata para poner la tinaja del agua, el “Zarzo” colgante donde colocaban
el queso, jitomates y cualquier cosa para que no se descompusiera fácilmente
por el calor. Este tipo de viviendas eran
muy dadas a los incendios, pues se prendían fácilmente y las columnas de humo
se podían observar desde lejos mientras que las campanas de la iglesia sonaban
insistentes y los vecinos corrían con sus cántaros llenos de agua para sofocar
el fuego.
Otra de las costumbres de
los naturales de Ixtlahuacán, es la que podían cambiar sus viviendas de un
sitio para otro, amarraban el techo con cuerdas y luego hacían sonar un
“Cuerno” de vaca, en las tardes, luego se reunían muchos vecinos, tomaban
algún vaso con ponche de Piña (quemado) y luego, uniendo las fuerzas,
levantaban el techo de la vivienda y las trasladaban al sitio que se había
elegido.

En la
actualidad, han desaparecido el tipo de vivienda de los naturales, hoy
encontramos las habitaciones, con paredes de Tabicón y ladrillo rojo, el techo
es de
laminas de asbesto, teja de cemento, muy
pocas con teja de barro y otras de vaciado
con dos pisos.
Por:
José Manuel Mariscal Olivares